15 dic. 2011

RICHARD WAGNER ( I )

Cuando yo tenía unos ocho o diez años, adquirí en el kiosco el primer número de la colección "Grandes compositores". Creo que se trataba de la 5ª sinfonía de Beethoven. Un año más tarde tenía en mi cabeza las nueve sinfonías y alguna que otra sonata de piano. Nota a nota. Momento que tenía libre era para "poner la cinta" de cualquier sinfonía del genial sordo. Distinguía de oído las dirigidas por Karl Böhm de las de Karajan.
 Una tarde de sábado vino a mi casa Álvaro, un amigo de mi hermano.
-¡Qué bonita música escuchas!. ¡La pastoral de Beethoven!
¡Hostias!, me dije. En mi casa que nadie había puesto nunca un disco de música clásica y viene un colega que sabía que eso que estaba puesto era "la sexta".
-¿Te gusta Beethoven? le pregunté.
- ¡Hombreee! me contestó. Pero me gusta mas Wagner.
Ahí quedó la cosa hasta que recopilé el dinero suficiente para comprar cintas de Wagner.
Pufff. Eso era otra cosa. No era música. No era sólo música. También cantaban, pero no entendía nada. Una concatenación de sonidos mas o menos acordes, unas voces que en muchas ocasiones eran de todo menos melodiosas. Y de vez en cuando un éxtasis de bellos sonidos que...¡algo contaban!, pero no sabía qué. Desde luego era música peligrosamente cautivadora.
Así fue como lo siguiente que tuve que hacer era ingeniármelas para saber qué se contaba y cantaba en esas cintas. En la caja de estas ponía "SIGFRIDO" y en otras "WALKIRIA".
Le planteé el tema al señor que me atendió en la tienda y me recomendó comprar las cintas de las óperas enteras (no fragmentos, que era lo que tenía en casa) y los libretos correspondientes en versión bilingüe alemán-español. Dicho y hecho y siguiendo la recomendación de aquel amable señor, empecé por EL ORO DEL RIN" para seguir por "LA WALKIRIA", "SIGFRIDO" y terminar por "EL OCASO DE LOS DIOSES" para completar así el ciclo de "el anillo".
 Yo era un adolescente que estaba ya bobo con el Wagner dichoso. Todo el día con los libretos "parriba y pabajo". Tan es así que me las apañé para convencer a mis padres para que me dejaran ir a Venecia al centenario de la muerte de Wagner acaecida en 1883 en esa ciudad, aprovechando un viaje de estudios de los que estaban dos o tres cursos mas adelantados que yo.
Dicen que la Wagneritis es una enfermedad de juventud, que se pasa sola. Camino ya de los cincuenta creo que sus síntomas todavía no han remitido. Tanto es así que pretendo hacer una serie de entradas en este blog para intentar contaros la vida de este "individuo", basándome en su autobiografía, "MI VIDA" (Un ladrillo de "cuidao", traducido al español por Ángel Fernando Mayo).
 Reconozco que Wagner no era un personaje recomendable para tenerlo de amigo, aunque sí es el autor de la música más maravillosa jamas escrita.
 Allá vamos:

Nació en Leipzig el 22 de mayo de 1813. Su padre, Friedrich,  estudió jurisprudencia y en aquella  entonces era actuario de la Policia con gran atracción por la literatura, la poesía y el teatro. Atracción por el teatro y..¡por las actrices!. Tenía Fiedrich un íntimo amigo que era actor y que destacaba también en otras facetas artísticas, Ludwig Geyer que muchas veces consolaba a la madre de Wagner mientras Fiedrich tenía sus "quehaceres" con esta o aquella actriz.
 Fiedrich moriría cuando el pequeño Richard tenía apenas unos meses. En apenas un año, Luis Geyer se convertiría en el padrastro de Wagner.
Esto ha hecho sospechar a muchos sobre la verdadera paternidad del pequeño Richard, máxime cuando se sabe que Geyer era de ascendencia judía.
 Por cuestiones laborales de Luis, la familia se trasladó a Dresde en 1815. Lo cierto es que este señor se portó fenomenal con Richard y los otro ocho hermanos de este. Se volcó abnegadamente en su educación a la que le dio una inclinación por el arte.
 A los seis años fue enviado a educarse a la casa de un pastor de Possendorf, cerca de Dresde, donde con otros niños descubrió "GRECIA". Una fascinación por el mundo antiguo griego que le acompañó toda su vida.
 Al poco muere también su padrastro y fue a vivir un año con un hermano de este a Eisleben para volver a casa de la familia de su padre en Leipzig y otra vez a casa de su madre en Dresde donde algunos de sus hermanos mayores trabajaban ya en en teatro.
Allí estudiaría en "LA ESCUELA DE LA SANTA CRUZ" donde solo ponía interés por la la mitología griega, la leyenda, la historia y la lengua griega para así poder interpretar a los clásicos en su propio idioma.
 A su hermana Rosalie le salió un buen trabajo en el teatro de Praga, así que Richard se quedó en Dresde para continuar los estudios en casa de unos amigos mientras que toda la familia se marchó a la capital Bohemia.
Hasta allí iría solo de visita una vez en pleno invierno de 1826. Un viaje penosamente frío de tres días en coche de caballos.
 En la primavera de 1827 volvería a Praga de nuevo pero esta vez el camino lo hizo a pie con un amigo de sus mismos 14 años. Mil aventuras corrieron los dos hasta llegar a su destino.
 Es sorprendente la cantidad de viajes que aquel chiquillo de trece, catorce años llevaba ya a sus espaldas. No pararía hasta el final de sus días de ir de un lado para otro.
 Otro traslado a Lepzig en las Navidades de 1827 para reunirse allí con su madre y parte de su familia. Ingresó allí en la Escuela de San Nicolás pero dado el grado de exigencia de este colegio, en un curso inferior al que le correspondía, aunque mas que dedicarse a la actividad académica, se dedicó a  la poesía y escribir un drama shakespiriano. Este desvío es debido a la influencia de su tío Adolf con el que tenía largas conversaciones teológicas y filosóficas. Todo una bomba para un mozo de catorce años.

CONTINUARÁ.

3 comentarios:

iskander dijo...

Un buen desayuno, una sobremesa excelente y una velada de categoría.

Serk1492 dijo...

Uff, Wagner. Lo que he leído sobre su vida también me hace pensar que era un poco "cerrado" pero sus composiciones eran sencillamente fascinantes.

Aunque algunas de sus definiciones de las razas no me parecen muy "atractivas" la verdad es que son bastante curiosas.

Eso sí, su música... hipnotiza. Todo un maestro.

SPEER dijo...

¿Qué era Warner?. ¿Pintor?. ¿Escultor?. ¿Fontanero?.
Incluso nosotros, los wagnerianos se nos escapa que era músico, pero no. Wagner era, ante todo, un DRAMATURGO. Un dramaturgo que ponía música a sus DRAMAS ESCÉNICOS.
Era el único compositor de óperas que escribía tanto la música como el libreto de sus obras.
Libreto----contenido.
Música-----continente.

Serk, creo que ni el mismo Wagner sabía lo que se decía al respecto. Ten en cuenta que lo mismo era colega fien del "perroflauta" de Bakunin como después se desacía en alagos a la "lokomía" de Luis II.