28 sept. 2015

LA MONTAÑA


EDUCANDO A LOS HIJOS

Es normal que los padres, preocupados por la educación de sus hijos, sopesen las distintas ofertas de centros docentes. Muchos son los que apuntan a sus retoños a actividades deportivas extraescolares. Y me parece fenomenal. Fútbol, judo, natación... El deporte es esencial para una completa formación de la persona, no solo en el plano físico. El esfuerzo, el sacrificio, la superación del reto son virtudes que se adquieren en las prácticas deportivas. El rugby es una escuela de la vida. Compañerismo, solidaridad, respeto por el adversario, trabajo en equipo... caracterizan a este bellísimo deporte de bestias practicado por caballeros. Yo lo he disfrutado muchísimo.



MONTAÑA
 Hace tres años que empecé a salir a la montaña con el mayor de mis dos hijos. Ahora ya salimos los tres y alguna vez que otra salimos la familia al completo. Nuestra falta de tiempo hace que nuestras aventuras se limiten a la Sierra de Guadarrama. Cabezas de Hierro, La Najarra, Peñalara, Montón de Trigo, Abantos... Otra zona que nos viene a mano es la Sierra de Ayllón con su Pico del Lobo.



NUEVOS RETOS
Las ascensiones nocturnas tienen mucho encanto
 Una vez ascendido a todas ellas solo nos cabe volverlas a subir. No importa. Tantas veces subas a una montaña, tantas condiciones distintas tendrás. Subir a Peñalara en primavera puede resultar un apacible paseo mientras que hacerlo de noche en febrero puede entrañar peligros de fatales consecuencias. 
 Las condiciones no solo son las climáticas. El mismo estado de ánimo personal puede hacernos disfrutar enormemente de una dura ascensión o sufrir la subida a la mas pequeña mota.






COMO UNA VIDA
 Subir una montaña es un viaje a nuestro interior. La ascensión a un pico viene a ser el resumen de una vida en una sola jornada. En el sendero a la cima vamos reflejando nuestra forma de ser. La manera de afrontar las dificultades. El brío o el desmayo, el coraje o la vacilación, la prudencia o la temeridad, a tenacidad o la inconstancia, la ponderación o la precipitación.  De cómo afrontemos los avatares del camino se decidirá el resto. Una decisión equivocada puede ser nefasta. Paso corto, sin prisa pero sin pausa, es buena forma de andar por la vida...y en la montaña.
 Mis hijos han aprendido a andar, de momento, por las montañas. Ya no empiezan el camino a toda prisa, al sprint. Hay que reservar fuerzas. Ya no andan a tirones, ahora mas rápido ahora mas despacio. Ya no van haciendo "eses" entreteniéndose aquí o allá. Guardan silencio y cuando hablan lo hacen susurrando, respetando la sinfonía de la montaña. Incluso de noche cierran los ojos para agudizar otros sentidos intentando percibir el curso de un rio o los movimientos de los animales del bosque.

MATERIALISMO
 En esta sociedad materialista veo que los chavales solo tienen que abrir la boca y pedir para conseguir el capricho de turno. Están acostumbrados a recibir ipso facto lo que anhelan, sin esfuerzo, como por arte de magia. La montaña te enseña que tu objetivo requiere un tiempo, una dedicación, un esfuerzo y sacrificio.
 La recompensa de una ascensión es lo menos materialista que hay. La simple contemplación de la naturaleza. Una contemplación desde otra perspectiva, desde otro plano. Un plano superior.
No hay recompensa material. No hay trofeo pero sí una enorme satisfacción de haber superado las dificultades, de haberse superado a uno mismo.Una recompensa inmaterial. Una recompensa espiritual que engrandece el ánimo.

OBJETIVOS
 En esta sociedad materialista donde todos vamos en nuestras junglas de asfalto de un lado para otro casi alborotados, pocos son los que hacen altos en la vida y paran en reflexión a echar la vista atrás, contemplar el camino andado, para luego mirar adelante, fijar objetivo, marcar ruta y tirar "palante".
 La montaña te hace guardar silencio, estar pendiente de tu entorno, disfrutarlo. De vez en cuando paras y miras el camino recorrido. Luego miras para arriba, sopesas el itinerario, calculas distancia-esfuerzo hasta la cumbre y continúas. Paradas de examen indispensables también en la vida.
  Dicen que en la vida hay que hacer "paradas" ceda cinco años para reflexionar donde nos queremos ver en la próxima parada dentro de otros cinco años. Igual que en la montaña.

RENUNCIA
   En esta sociedad materialista la juventud no sabe renegar de nada. Todos los placeres materiales han de ser colmados. No aceptan un NO por respuesta. No saben renunciar.
 
  La montaña te enseña muchas veces a renunciar. Cuantas veces tienes que desistir de hollar la cima aunque esta parezca tenerla a tiro de piedra. Un cambio repentino en las condiciones climáticas, falta o escasez en las provisiones, la venida de la noche sin los pertrechos adecuados... son imprevistos que obligan a dar media vuelta y volver. La montaña va a seguir ahí eternamente. Ya habrá otra oportunidad. Hoy hay que renunciar. Siempre hay que pensar aquello de mas vale estar abajo deseando haber estado arriba que estar arriba deseando estar abajo.

AMISTAD
En esta sociedad materialista parecen tener cabida solo los deportes competitivos. El objetivo único es ganar. Ganar partidos, ganar ligas, ganar campeonatos. Quedar segundo en la final del campeonato mundial de fútbol deja una inmediata amargura a contendientes y aficionados. Solo cabe ganar al rival. 
 En la montaña no hay rival. Quizá uno mismo sea el único rival. Todo montañero que nos encontremos en las cumbres solo puede ser nuestro amigo. Alguien con el que compartirás comida y bebida, abrigo o  compañía en una noche de vivac. Ese desconocido puede incluso salvarte la vida. En la montaña aprenderás el auténtico sentido de la hospitalidad.

CONOCIMIENTOS. EL DEPORTE MAS COMPLETO
 En el aspecto deportivo puedo afirmar que el montañismo, en cualquiera de sus disciplinas ( Senderismo, escalada, alpinismo, trekking...) es el mas completo de los deportes.
 Todos hemos oído que la natación es el que hace participar el mayor número de músculos del cuerpo. 
El número de paquetes musculares que pone en juego un montañero no es inferior al de otros deportistas.
Cuando hablo de "deporte mas completo" no solo me refiero a la parte corporal.


 Como en ningún otro deporte, se aprende a escuchar tu propio cuerpo. Vamos aprendiendo nuestras respuestas al frío extremo o al sofocante calor. Escuchas los síntomas del agotamiento inminente o a la silente deshidratación. Se adquieren, pues, conocimientos de nutrición.
  Se aprende a agudizar los sentidos para encontrar el mejor sitio para cubrirte del viento a la hora de  pernoctar bajo las estrellas.

Fuerza, resistencia, coordinación y flexibilidad  son condiciones requeridas para poder avanzar en terrenos siempre cambiantes. Pedregosos como los canchales, inestables e irregulares. Vadear riatejos necesita muchas veces de buena dosis de equilibrio.
  No es lo mismo tener un esguince de rodilla jugando al baloncesto en una cancha donde tendremos fácil desplazamiento a un centro sanitario que en lo alto de un pico a varios kilómetros campo a través del sitio poblado mas cercano. Es por ello que se hacen necesarios ciertos conocimientos de primeros auxilios.
  Por muy habituados que estemos al medio y por buenas condiciones atmosféricas y de terreno, nunca hay que olvidar que la montaña puede ser un terreno hostil donde se hace imprescindible un buen sentido de la orientación, conocimientos de meteorología y en condiciones invernales de nivología.
   Según las condiciones, sobre todo de frío extremo, hay que saber vestirse adecuadamente. Múltiples materiales de última generación evitan la pérdida del calor corporal. Saberse vestir "por capas" es esencial dependiendo del esfuerzo requerido en cada ascensión.



LA MONTAÑA Y EL HOMBRE

La publicidad ha hecho popular el gen del aventurero. La variante  DRD4-7R se presenta en el 20% de los humanos y se manifiesta con una irrefrenable tendencia a la inquietud y curiosidad así como a aceptar riesgos y explorar nuevos lugares.  Con frecuencia me encuentro con conocidos que sabiendo de esta afición nuestra a la montaña me dicen abiertamente no comprender qué gusto se le puede sacar a esta actividad.  Y es que no todos somos montañeros.  Montañero es aquél quién conduce su cuerpo allá donde un día sus ojos soñaron (Gaston Rebuffat).
 El impulso del montañero es el que hace que obedezcas al espíritu antes que al cuerpo. Mientras que éste te pide seguir en la cama, aquél te hará darte unos madrugones de campeonato pero te conectará con lo virginal, lo esencial, con la Creación de Dios.
  Mientras que el cuerpo te pide quedarte en casa tumbado en el sofá viendo una película, el espíritu te echa a caminar bajo la lluvia de otoño.
¿Que nos lleva allá donde pasarás frío, cansancio y sueño?. Sin duda es una atracción mística, esotérica, inexplicable. 



Solo hay dos formas de existencia. Esquivando los retos, las dificultades, procurando solo la comodidad y el edonismo o afrontándolos disfrutando de tener un destino cada vez mas alto.
 El que elija esta segunda opción tendrá una sensación de insignificancia frente al entorno (Entiéndase tanto la montaña como la vida), de vulnerabilidad, pero también sentirá una conexión con lo natural, la esencia y lo  eterno así como un desapego a las insignificancias materiales que abajo dejamos.