7 sept. 2009

DEMOCRACIA



Dicen de la democracia que es "el menos malo" de los sistemas posibles. No comparto esa opinión pero ya que, de momento, no hay otra, deberíamos esforzarnos en su perfeccionamiento.



Una premisa fundamental de la democracia es el sufragio universal. ¡Todos a votar!. ¡Todos tenemos el mismo derecho!. ¡Todos iguales!.



Sabemos que se necesita un carné que acredite la capacitación de un individuo para conducir, para poder salir con un vehículo a las vías públicas, pues está en juego la seguridad propia y la de los demás.



La prosperidad y bienestar de toda una nación es la que se pone en juego en cada plebiscito por lo que se me antoja natural la creación del CARNÉ DE VOTANTE.



Dado que, al menos en España, se vota por tradición, sospecho que los vuelcos en los resultados electorales no dependen tanto de lo bien o menos bien que lo haya hecho un partido durante una legislatura en el poder, sino de cómo se lo haya montado propagandísticamente con las nuevas remesas de votantes que sustituyen a los electores que van falleciendo.



Un ciudadano de unos 35 o 40 años votante del PSOE dificilmente pasará a votar nunca al PP por rematadamente mal que lo hayan hecho los socialistas legislatura tras legislatura.



Este comportamiento es igualmente aplicable para los peperos.



Esta fidelidad de voto viene a darnos una imagen del español como un individuo pasional y guerracivilista que lejos de desmarcarse del partido que le engaña, se encadena a él ciegamente y adopta el modus vivendi que le dictan sus amos. Así, he visto gente que en los últimos cinco años ha descolgado el crucifijo de su dormitorio o salmantinos que dicen ver con buenos ojos el expolio de su patrimonio cultural.



Ese CARNÉ DE VOTANTE se adquiriría después de demostrar unos conocimientos mínimos de historia objetiva (Con preguntas elementales como: ¿Cómo se instauró la casa de los Borbones en España?, Diga tres responsables del 18 de Julio del 36, diga el nombre de dos presidentes de la II República...). Política (Diferencias entre monarquía y república), y de economía ( ¿Qué es la renta per cápita?, ¿Qué es el IPC y el PIB? ).



Es por ello que no entiendo que tenga el mismo valor el voto de un ignorante que tiene su elección irracionalmente cautiva porque a su abuelo le pasó no sé qué en la guerra, o el del que conociendo las necesidades de su país estudia las proposiciones de todas las siglas. Así habría votos que computen hasta diez veces mas que otros según conocimiento acreditado.




LISTAS ABIERTAS




El sistema de listas cerradas es una dictadura solapada en la que el cabeza de lista viene a ser el trepa de turno que en excepcionales ocasiones ha demostrado valía como gestor público o en empresas privadas. Son hombres de partido, de despacho, que se manejan en los entresijos de las influencias. El pueblo no conoce personalmente al candidato principal y si el mas popular está el número 6 de la lista y no sale como diputado, descuiden ustedes que no se tendrá que buscar las abichuelas como el común de los mortales, de seguro que ya habrá un despacho en una diputación provincial o alguna consejería donde disfrutar de coche oficial y dietas.


Así, para que esto se parezca un poco a lo que nos dicen que tenemos, ¡qué menos que listas abiertas! o en el peor de los casos primarias provinciales.




PROGRAMAS CIEGOS




Estoy seguro que la mayoría del electorado tiene decidido su voto antes del inicio de la campaña electoral. Acuden al colegio, buscan la papeleta con el logotipo del que son adictos y ejercen su derecho al voto. ¡Qué placer!.


Para que la gente reflexionara un poco su elección, los partidos candidatos presentarían sus programas a una notaría , de tal manera que con al menos un mes de antelación, lo que el pueblo tendría en sus manos serían programas electorales, Programa A, programa B, programa C... sin que se supiera qué partido presenta qué programa. Incitaría a la población al terrible esfuerzo de leer y analizar. ¡Analizar!. ¡Qué peligro para los políticos si el pueblo español se pusiera a analizar!.


Los panfletos serían escrupulosamente iguales en formato, solo variaría el contenido de las ofertas. Así se evita el pernicioso voto pasional por el que cuantos gobiernos se han conformado en España.


Se votarían programas de actuación, no logotipos o imágenes subliminales. Nunca mas estereotipos científicamente diseñados por las empresas de publicidad.


En la noche electoral, tras el recuento de los votos, se sabría que el programa mas votado es, por ejemplo, el programa D, y la notaría se encargaría de abrir el sobre que contiene el nombre del partido que presentó ese programa D.




RESPONSABILIDAD Y JUICIO




A día de hoy, los programas electorales, a los pocos meses del comicio, son papel mojado. De las promesas ofrecidas, nadie se acuerda. No se debe consentir que un partido candidato presente unas ofertas que no tiene intención de cumplir o que sabe que son irrealizables.




El gobernante tiene la máxima responsabilidad del bienestar de un pueblo, máxime cuando se ha comprometido a ello. La felicidad de millones de familias está en sus manos. Nada mas importante.


El gobernante adquiere el compromiso de hacer realidad su programa electoral, de tal modo que al final de una legislatura, un alto tribunal independiente y objetivo haría balance de lo cumplido en esos cuatro años.


Si el balance es que se ha cumplido buena parte de lo prometido, la recompensa no sería mas que la oportunidad de poderse seguir presentando a las siguientes elecciones.


Pero si el balance es de suspenso, habría que pedirle responsabilidades por haber puesto en juego la felicidad de los ciudadanos. No se marcharía de rositas. Inhabilitación y años de cárcel según lo incumplido. ¡Qué menos!.


De esto último se me ocurren dos cuestiones:


- ¿Seguiría tanta mediocridad aspirando a la presidencia del gobierno?


- ¿Cuantos años le caerían a ZP?


6 comentarios:

soldado_vikingo dijo...

La verdad es que es una pena el interes que la gente le pone a la politica, ya que muchos solo votan por lo que promete uno o por que la familia apoya al que sea.
La idea de votar a programas en lugar de partidos la veria bien, y estoy seguro que partidos como Frente Nacional o Falange Española de las JONS recibirian muchos mas, ya que otro gran problema es la incultura del pueblo que se fia de lo que hablan mal de los otros sin atreverse a descubrir si es verdad.
Respecto a las dos cuestiones:
Los politicos serian gente competente, los mediocres solo podrian optar a llevarles el cafe.
A Zapatero le caerian 30 años (yo optaria por la cadena perpetua, pero la Constitucion no lo permite).

Rafa España dijo...

Hay otras condenas que la constitución tampoco permite.

Legionarius dijo...

El problema fundamental es que los políticos, todos, han vendido al pueblo la idea de que llevamos 30 años de democracia, cuando otros países tardaron cientos de años en conseguirla. El pueblo no piensa porque no tiene cultura, y mucho menos cultura política.

Discutiendo una vez con un socialista, que decía que la segunda república era democrática, le pregunté quien era Azaña y no supo que contestar. De ahí que en la actualidad me niegue a discutir con ignorantes. No se puede razonar con quien no tiene ideas ni conocimiento.

Un saludo español…

SPEER dijo...

"No se puede razonar con quien no tiene ideas ni conocimiento."
Efectivamente, Legionarius, pero su voto vale IGUAL que el tuyo.
Un saludo.

soldado_vikingo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
qbit dijo...

Si ese socialista no sabía quién era Azaña, era buena ocasión para dejarlo en evidencia y darle una lección de Historia. Que salga de la conversación con la asociación de ideas patriota = sabe de lo que habla, y él = ignorante. Quizá, si hay suerte, le dé por aprender para ser menos ignorante y eso haga que cambie de ideas.